La Mancha Baja

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El primer estudio sobre la arquitectura popular en la mancha, que describe el terreno, el paisaje y diversos pueblos, como El Toboso, Campo de Criptaza, Alcázar de San Juan, Ruidera, Torrenueva, Puerto Lapice, Argamasilla, Tembleque, la comarca de la Sagra, Esquivias y Almagro, una ruta muy quijotesca. También estudia los molinos de viento, las ventas, los tapiales del secano y los cercos o cercados circulares. En su descripción de la casa manchega, redunda en su carácter de protección, de refugio y de almacén, pues dice: “que la protección, más allá de las personas, se extiende a las cosechas, a los animales domésticos y de trabajo, a los aperos y herramientas, así como a sus medios de transporte, carros y carretas, tartanas en un tiempo y hoy tractores. Casas blancas, de tapial o de adobe, por lo general, o de éste con verdugadas de ladrillo sobre zócalos de mampostería donde la piedra puede existir. De sólo un planta o lo más de dos, una sobre ésta, reúnen todas las condiciones para reconocerlas funcionales, con sus anejos, patios o corrales, unen a ellas, pese a su modestia, cualidades de una cierta expresión plástica de sinceridad en la manifestación de sus pobres materiales, embellecidos tan solo por el blanco de su cal protectora que constantemente renovada llega a constituir una epidermis duradera que las protege de la erosión de las lluvias, cuando llueve, lo que ocurre a veces a destiempo o torrencialmente. Cada vivienda tiene un vasto corral, por lo que los poblados se extienden ocupando gran espacio”

Fernando García Mercadal

En su libro Arquitectura Popular Española, además de toda la península, estudia la meseta sur y la mancha baja, describiendo la casa manchega y la casa extremeña. En la comarca de la Mancha, describe diferentes tipologías, entre las que quiero destacar la descripción de la casa de labor manchega, diferencia la aislada en el campo de la que existe dentro del pueblo, y nos dice que nace de la necesidad de albergar a las personas y a los animales, así como los vehículos y aperos agrícolas, almacenes para cosechas y dependencias para la transformación de las mismas, molinos, almazaras y bodegas. Completan este programa de necesidades los cuartos para los animales domésticos de consumo, que la convierten en autosuficiente, fuente de autoabastecimiento, dentro de una economía de mercado semicerrada.
La ordenación de volúmenes y espacios se hace de una manera libre en la casa aislada, pero se ordenan y sintetizan en la casa de labor urbana, sin suprimir ninguna de las partes y funciones esenciales, llegando a un modelo más compacto. En la casa de labor urbana nos encontramos dos partes, la parte de vivienda y la parte de trabajo, englobado todo en planta baja, aunque en otras comarcas la vivienda sea en alto y la zona de trabajo en bajo.
Al área denominada casa-habitación se le adosa la dedicada a animales y trabajo, con dos accesos por distintas calles. La segregación entre estas dos partes no es absoluta, y pueden mezclarse las funciones, como ubicar palomares, lagar o bodegas dentro de la parte de vivienda, o el horno encontrarse en la zona para los animales. Cuando en la trama urbana se adosan con medianeras varias casas con la vivienda en el frente a esta calle, suelen tener todos los accesos a esta acera, y en frente situarse las portadas para acceder a la parte de trabajo, en otra serie de viviendas adosadas en una manzana diferente.
También se pueden agrupar doblemente uniendo sus zonas posteriores, con lo que la misma calle sirve de acceso a personas y animales.
La organización de la casa de labor se realiza entorno a patios tanto la zona de vivienda a patio central de menor tamaño como la de trabajo a un gran corral o espacio a cielo abierto, con acceso a la calle a través de gran portada.
Se desarrolla en una o dos plantas, con más frecuencia en dos, aunque la segunda planta se destine a pajar, palomar o cámaras de almacenaje. La entrada a la vivienda se realiza por un zaguán, del que se pasa a un patio central, y a veces desde éste a las bodegas. Si la casa es de dos plantas tendrá a menudo, en la baja una cocina, además de la que existirá en el piso alto. Las dependencias del piso bajo pueden corresponder a la vivienda principal, a vivienda de un mayoral o capataz asalariado, o bien estar relacionadas con el trabajo: cuarto de aperos, algún pequeño almacén, bodega, etc. La cueva subterránea con las tinajas donde se conserva el vino tiene acceso desde el patio, donde se abren las lucernas, lumbreras, tragaluces de iluminación y ventilación de la cueva, con lo que el frescor subterráneo se transmite al patio, mejorando el confort de la casa en verano. Del patio arranca la escalera que conduce a la planta alta, y también un paso al corral de la portada y a las dependencias de trabajo.
Es habitual que la escalera comunique con una galería o corredor, abiertos al patio, con baranda de balaustres de madera, y a la que se abren las puertas y ventanas de las alcobas y cuartos de la planta alta, la cocina de esta planta es de hogar bajo, con pequeña campana, en ocasiones retrete con estercolero debajo, que se utilizará para abono agrícola.
El corral de la portada es muy amplio, cerrado por tapia alta, y con los cuartos de trabajo alrededor, como las cuadras de las mulas, cochiqueras, cuartos de aperos.
Otro tipo de casa urbana de menores dimensiones es la casa del bracero o peón, sin dependencias de servicio o zona de trabajo. La portada, si existe, es pequeña, al igual que el patio, con función mixta de estar y corral, ubicado a la entrada o al fondo. La casa tiene una o dos plantas. Cuando se agrupan dan lugar a conjuntos de rica volumetría.
También describe someramente la casa de labor aislada.
La construcción es de murallas de tierra y piedra, mixta de piedra y barro (tapial) o tapial con refuerzos de ladrillo, todo blanqueado o enjalbegado con cal, con cubiertas a una o dos aguas, con cerchas de madera, teja curva. Patios con balcón de madera o una galería corrida en alto, a veces en todo el perímetro del patio.
Describe también las ventas o paradores, de los bombos, con su falsa bóveda, las cuevas o viviendas subterráneas, llamadas silos urbanos y rurales.
Como construcciones complementarias, estudia el molino de viento.
Nos aclara que existen multitud de variantes locales de los tipos clásicos manchegos, pues se advierten influencias de las comarcas vecinas, Extremadura, Levante y Andalucía, especialmente en la Mancha Baja.
Sigue con un amplio recorrido, con diferentes itinerarios, en Ciudad Real, destaca el Campo de Montiel, el Campo de Calatrava. La Mancha Baja, dividida en dos sectores triangulares, la zona vinícola al sur y toda la zona oeste de la provincia, lindera con Badajoz
Carlos Flores López

La Guardia (Toledo) Revista Arquitectura 1963

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